El gilipollas del espejo

A veces, necesitamos creer que estamos haciendo algo nuevo, aunque con un poco de paciencia nos daremos cuenta de que no hemos hecho más que reajustar algo que ya otro inventó tiempo atrás. Necesitamos sentirnos que somos los primeros en llegar a la cumbre, cuando un siglo o dos antes, alguien parecido a Mallory ya pisó la cima o estuvo a punto de hacerlo. Nos podemos engañar continuamente o podemos pensar que no importa. No importa ser el segundo o el tercero. Tampoco importa ser el primero. Puede que lo único que importe es saber como quieres conseguir lo que quieres conseguir. Puede que solo importe el esfuerzo. Puede que lo importante sea en lo que creas. Puede que lo importante de todo este asunto sea lo sincero que estés dispuesto a ser. Primero contigo mismo. Después con el resto del mundo.

© David Flores, Diario
© David Flores, Diario

El problema es que no existe problema alguno si tienes en cuenta lo de la sinceridad. Sinceridad, que es el ingrediente principal del buen hacer de cualquier trabajo. Cada uno marca sus metas, objetivos y aspiraciones, pero también sus fracasos, tropiezos y decepciones. No hay nada más sano como mirarse en el espejo y reconocer al que te mira con cierta cara de gilipollas. Simplemente reconocer quién eres. No dejar de ser lo que quieres ser. No es tan difícil, aunque a menudo tendamos a olvidarlo.

© Peter Beard
© Peter Beard

Y pienso, creo, afirmo y mato si hace falta, en el puro sentido poético y terco de la palabra, que en la dolorosa, tortuosa, maltrecha y sinuosa senda que nos conduce a la creación, la única voz que vale es la que uno escucha desde sus adentros. Hay que ser algo cabezón para empecinarse en escucharse, pero también hay que reconocer donde uno se encuentra.  Y eso, puede que sea lo único importante. Saber donde estamos y adónde vamos. En el comienzo, a mitad del camino o pisando cumbre.

Y mientras tanto, hay que estar preparado para todo. Aprender a estarlo es toda una cátedra. Es como cuando vas de viaje y surgen imprevistos. Hay que sortear los imprevistos. Y hablando de viajar, viajar es una buena practica para reconocer al gilipollas del espejo.

Salud, ánimo y cariño.

© David Flores, Diario
© David Flores
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