Vivir de la fotografía sin pasar hambre

Hace casi dos años y medio, que decidí hacerme fotógrafo profesional. Es decir, pagar mi autónomo de profesional e inscribir mi actividad en el epígrafe del IAE correspondiente. Al principio, todo eran dudas, más si cabe con los tiempos que corrían y los que actualmente padecemos. Los amigos, mi familia y gente mas próxima, me miraban con una cara entre asombro y desconcierto cuando les contaba mi proyecto de estudio fotográfico. Los más atrevidos me despachaban con un crudo pero sincero “tu estás loco“. Otros, los más prudentes, me decían casi tartamudeando, “pero, tu, tu… ¿tu te lo has pensado bien?…“.

Lo cierto es que muy bien no lo había pensado, porque si lo hubiera hecho, se me hubieran quitado las ganas. Entre la crisis, la puta crisis y la metacrisis, a uno se le quitan las ganas de hacer nada. Pero precisamente por eso, y porque soy muy cabezón, se trataba de caminar.

En un principio y según los comerciales que te quieren vender la moto para que les compres el material para tu estudio fotográfico, para hacerse fotógrafo autónomo, te decían, se necesitan muy pocas cosas. Un local donde montar el estudio, un equipo fotográfico “profesional” y caro, un buen equipo de flashes “profesionales” con sus correspondientes juegos de ventanas, difusores y paraguas “profesionales” y alguna máquina de revelado digital. El plotter fotográfico puede ser opcional, aunque si te gusta sacar buenas copias y te lo puedes permitir, para mí es imprescindible. En el momento que tuvieras todo este equipo “profesional”, estuvieras pagando el puñetero autónomo y un local acondicionado, ya eras lo que querías ser. Un fotógrafo profesional, pero sin puta idea de como funciona la vida de un fotógrafo que se quiere ganar la vida con ello.

Pero es que tampoco lo saben los que escriben la mayoría de libros que puedes leer para aprender fotografía. Ni siquiera en los muchos talleres de técnica fotográfica o de autor que tan de moda se están poniendo. Y tampoco te creas que te lo van a enseñar de “p a pa” en una escuela de fotografía. Alli te van a enseñar muchas cosas buenas que uno que quiera ganarse la vida con la fotografía debería saber. Pero no es suficiente.

En el momento que te planteas como profesión la de vender imágenes a una revista, fotos de carnet o copias de autor, la cosa no es tan diferente del tendero que vende lechugas o el ferretero que vende clavos al peso. Se trata de buscarse la vida y vender tus productos, en este caso fotografías, al mejor precio posible, tal que te permita cubrir con todos los gastos (y no son pocos) y obtener un beneficio que es el que te dará de comer. Mención aparte es el trabajo de autor que, como bien te puedes imaginar, no alimenta pero calienta.

A lo que íbamos, si te quieres vivir de la fotografía y no pasar muchas penurias, aparte de todo lo que puedas aprender en escuelas, cursos, talleres, libros (sobre todo de historia de la fotografía y autores), vas a necesitar una grandiosa dosis de energía que tendrás que canalizar a través de una ilimitada imaginación. Porque, no lo olvides, se trata de sobrevivir y no pasar hambre en un medio hostil, como en el que nos encontramos hoy día. Y no lo digo por la competencia. Lo digo por lo que ya sabes. La puta crisis. Y hoy más que nunca, la necesidad agudiza el ingenio. Lo que te obliga a ir siempre un paso más allá. Para ofrecer algo nuevo, algo interesante que haga que tus fotografías sean únicas, aunque no lo sean, pero por lo menos que la gente que te las quiera comprar, así lo piensen.

Una vez equipado con esa cantidad ilimitada de energía e imaginación, necesitarás saber, si o si, sobre todo si no te quieres ver en la puñetera ruina en cuestión de 6 meses, ligeras nociones de contabilidad, economía de la dura, pero de las que iban sobradas nuestras abuelas. Es decir, que   los números, contantes y sonantes, hay que hacerlos, porque al final las cuentas tienen que ser verdes como los dichosos brotes. Si no, mal empezamos.

Aparte de eso, ¿como vas de diseño?. Fundamental. Tus fotos son buenas, pero con un buen diseño de tu imagen corporativa, serán mucho mejores, o por lo menos, así lo parecerán.

A este hilo. Webmaster. ¿Sabes algo de diseño web?, pues ya estás tardando. Para empezar puedes leer el último post de Spottorno. Y ya de paso te los lees todos.

Que más, que más. Ah… Pues si tienes escaparates en tu local, no te vendrá nada mal nociones de visual merchandising.

También, si entregas trabajos impresos, deberás estar a la última de materiales de impresión, papeles artísticos, por no hablar de temas técnicos de perfiles de color, calibrado de monitor, etc.

Si quieres trabajar realizando fotografía de estudio para retratos y la mal llamada, a mi juicio, fotografía social, deberás tener mucha, pero que mucha paciencia y muchas ganas de empatizar con la gente y hacer muchos y buenos amigos. Por que si no, creo que te has equivocado de profesión.

Pues aparte de todo esto, si tienes un buen equipo fotográfico “profesional”, controlas algo de diseño, te haces tu propia web, sabes algo de marketing y, sobre todo, conoces la obra de los grandes fotógrafos, nada te garantiza que vayas a comer todos los días de tu negocio. Tendrás que pelear y, además, con el cuchillo entre los dientes. Cada día, los casi 365 días al año, porque ser fotógrafo es algo que va de serie. Es a full-time. Lo típico que se dice y se piensa: “cuando no es una cosa, es la otra” (Si eres autónomo, ya sabes a que me refiero). Aunque todo lo que te he comentado no es suficiente pero si necesario, siempre ayuda. Y si algún día, no tienes trabajo en el estudio y siempre has querido hacerte una foto de familia que ni se parezca de lejos a las del libro de familia, puedes jugar un poco a intentar copiar, –si, has oído bien, he dicho copiar-, a uno de los grandes. A un tal Richard Avedon, a ver que pasa. Y si además tienes un plotter grande, puedes probar a hacer una copia a lo grande. A lo Avedon. La puedes poner en el escaparate de tu estudio, para que la gente que pase por la calle se quede mirando. A ver que pasa…

Siempre probando. Como en un juego. A ver que pasa.

Pero si no pasa nada, no te quedes parado. Las facturas no corren. Vuelan.

foto familia

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Vivir de la fotografía sin pasar hambre

2 comentarios en “Vivir de la fotografía sin pasar hambre

  1. Esto mismo se podría aplicar a todas las profesiones. Que hoy más que nunca hay que ponerse las pilas y muchos se creen que con un mínimo esfuerzo las cosas les tienen que ir bien. Si algo tiene de bueno la crisis, es que el que vale va sacar mucho más de si. Saludos

    1. Maizal rave dijo:

      Este es el blog mas sinceramente escrito y que hace uso de un coloquial lenguaje el cual entiendo, y estorbin ha dicho un comentario muy cierto: Saludos brooo

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