Margaret M. de Lange, “Daughters”

De las pocas cosas que me acuerdo cuando era niño es de los veranos. De las tardes veraniegas que pasaba en el campo de mis abuelos. Sin horas y sin prisas. Desde que la chicharra reventaba la siesta hasta que partías el cuello contando estrellas sobre la hierba. Verano y niños. Niños y verano.

Y es que el verano es la estación de la infancia. De los paseos en bici y las cicatrices, de ir a buscar tesoros perdidos y cazar bichos, ranas y lo que se ponga a tiro. En verano, aprendimos a buscar, nadar, correr, pelear, inventar, escalar, pedalear e incluso a amar. Es en verano donde la niñez luce en todo su esplendor y donde cruzamos la delgada línea que nos separa de la adolescencia, el lugar donde terminamos de ser lo que debíamos ser. Lástima que nos damos cuenta tarde, cuando lo único que nos queda es verlo a través de otros.

Y eso, supongo, es lo que ha hecho Margaret M. de Lange con su trabajo “Daughters”.

“Daughters” es una confesión íntima de aquellos maravillosos años a través de los ojos de una madre fotógrafa como Margaret.

El trabajo resume casi 10 años de seguimiento, durante las vacaciones de verano con sus dos hijas y lo que podemos ver en el libro, de una forma directa, cruda y emocional, es ese espacio fronterizo por el que serpentea la infancia. Con sus luces y sombras, risas y llantos y con unas imágenes envueltas de una atmósfera crepuscular, Margaret nos desvela el desafío vacilante de la niñez, con toda su inocencia y violencia inocente. -Si, he dicho violencia y que nadie se tire de los pelos, o  ¿es que nadie ha matado un pájaro, cuando niño, para ver que sucedía?-.

La infancia es ese lugar donde nos anclamos como seres al mundo. Cuando tenemos que caer para saber de que estamos hechos. Cuando nos equivocamos y no hacemos más que aprender, aunque duelan y sangren las heridas. Cuando no somos más que niños y niñas sin género, con todo el tiempo por delante para decidir muchas cosas. Es una edad completa de ambigüedades y de energía potencial que algún día se consumará.

Es eso y mil cosas más, que ya ni me acuerdo pero que cada día vuelvo a revivir- y ahora estoy hablando desde mi ventana-, cuando veo a mis dos hijas descubriendo el mundo que les rodea. Entonces, les asalto con la cámara para guardar esos instantes. Si, eso es lo que hago y por eso me gusta tanto este libro.

Un libro precioso, con un blanco y negro áspero, fuerte y sin medias tintas. Más negro que blanco y una textura que desprende fuerza vital por sus cuatro esquinas. Como cualquier niño.

El libro fue publicado por Trolley Books, por lo que allí podéis encontrar más detalles sobre el.

Como aval del trabajo, baste decir que en 2007, recibió el premio de Mejor portfolio en el Photo Festival de Arles, en Francia, casi ná.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Anuncios
Margaret M. de Lange, “Daughters”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s