El futuro no existe

Pasadas las 3, solo ladra algún perro asustado sin comida. No hay sueños a estas horas porque están castigados. Los tengo atados a la pata de la cama, por ser como son. Impacientes, insolentes e imposibles. Y tan constantes que se llena la memoria de pájaros atolondrados y solo me entran ganas de perderla, de quitarme la venda del alma y empezar a ser cotidiano, amable y hablador. Solo y rodeado de multitud. Entender como el paso y la caída de los soles, te llenan de cosas. La mayoría inservibles, otras demasiado reales para comprenderlas. Me encuentro abrumado. En el ombligo del silencio, asfixiado de tanta simultaneidad. 

No puedo conciliar paz interior alguna, porque aquí dentro no paran de hablar. Hay demasiado ruido de fondo para comprender las señales. No me importa y no pierdo un momento en preguntarlo. 

Al fondo, dos calles más abajo, cruza un coche con la radio encendida. Alguien sabe adónde va. O quizás no.  Puede que se encuentre tan perdida como todos.

Parece que la línea recta que nos trazaron, pronto paso a ser torcida para emborronarse definitivamente. Los cambios no fueron los previstos, como imposible es predecir lo que te hará ser, sea lo que sea lo que quieras ser. La luz de tus palabras puede que resuenen alguna vez más, pero ni siquiera eso, a veces, puede ayudar. En el ombligo del silencio, a las tres de la madrugada, otra noche sin dormir.  

Hoy no hay foto, solo miserias de insomne. Mañana saldrá el sol o eso espero. No sé hasta cuando podremos aguantarlo, pero es lo único que nos salva. La luz que te arranca la vida de puertas para adentro. Despertar es lo que nos queda.  Si eso te parece moco de pavo, mejor será que no me hables.

Mientras tanto y mientras que dure el aguacero, aguárdate en el portal más cercano o, si lo prefieres, párate bajo la lluvia, extiende tus manos y abre la boca al cielo. Deja que el agua te parta la cara, fresca y fría. Mójate y cálate hasta los huesos. Disfruta la ocasión si tienes suerte, porque en el ombligo del silencio, a las tres de la madrugada, no llueve.

Se está abriendo la tierra a mis pies. Caigo. Despierto. Sueño.

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